América Latina no ha sido ajena a este fenómeno, se ha convertido en elemento que une a cientos de miles de personas y comunidades. Experiencias a resaltar como la Radio Sutatenza, en Colombia -fundada en 1947- cuyo objetivo fundamental fue la de hacer programas educativos, formando por muchos años a campesinos allá en su lugar de residencia -en sus veredas- que en medio de su faena con la tierra, contaban con la radio como su maestro, este modelo se popularizó por toda América Latina y Centro América. Esta experiencia cumplió con una responsabilidad que el estado colombiano - en su caso particular- no cumplía en el campo; estas acciones de carácter educativo desembocaron en otras experiencias de radios populares, con otro tipo de programación o parrilla y en algunos casos combinaban lo educativo con lo cultural y noticioso, ejemplo Radio Fé y Alegría en Venezuela.
Otra experiencia que debemos resaltar, es la constitución de Radios Mineras en Bolivia, en los finales de la década de los años 50, caso muy significativo ya que dicho país era un estado fraccionado y segmentado, disperso, y sólo unido a través de las radios mineras, que con el avance del tiempo fueron dando paso a nuevas experiencias y la constitución de radios populares y comunitarias. Es bueno señalar que la radio popular boliviana tiene una historia de lucha, no siendo ajenas a los constantes avatares e inestabilidad política -tras los sucesivos golpes militares que acontecían en este país andino, que hoy en día se ven como una referencia que los bolivianos no quieren repetir.
Las anteriores experiencias enunciadas han promovido procesos de coordinación y organización, es así como a raíz de la experiencia de Sutatenza se deriva en la creación de la: Asociación Latinoamericana de Escuelas Radiofónicas, ALER. Y de las radios bolivianas surge: ERBOL, Educación Radiofónica Boliviana. De la misma forma la iglesia ha desarrollado una labor protagónica en la creación de estas radios populares.
A más de las experiencias de radios comunitarias, alternativas, populares encontramos un caso muy especial: las Radios Insurgentes, que comienzan su historia con Radio Rebelde en la Cuba batistiana; siguiendo con Radio Sandino, en la Nicaragua somocista y en El Salvador, Radio Farabundo Martí. Radios que -en su momento histórico- cumplieron un papel destacado al lado del pueblo levantado en armas.
Las radios alternativas y comunitarias se han constituido desde la comunidad, para la comunidad y con la comunidad. Con programación hecha por comunicadores - que en la mayoría de los casos no han pasado por la Universidad o que han tenido información básica de cómo hacer radio-.
La gran mayoría de experiencias radiales -obviamente las no comerciales-, han sido posibles en su mayoría por los apoyos brindados por países europeos como Alemania y por factores como la iglesia. Claro todo ello con un fín y es el de buscar tener control de sectores de la población, pero por la naturaleza de la radio, ésta se desliga de ese control surgiendo radios autosustentables.
En Venezuela - a raíz del proceso de cambio generado con la llegada al gobierno -en el año 1998- del presidente Chávez, han surgido por todo el territorio nacional una explosión de radios y experiencias alternativas - que aupadas desde el gobierno como política de estado- propiciando un acceso de los ciudadanos más amplio, democrático y participativo, menos restrictivo.
Las radios comunitarias y alternativas nos allanan el camino que nos conduce a la verdadera comunicación alternativa, convirtiéndose en un hecho de militancia y compromiso con el cambio, contribuyendo en la construcción del hombre nuevo y la mujer nueva, en síntesis, la fundación de una nueva sociedad, la sociedad socialista.





